Lo mejor de dos mundos: Vanessa Cárdenas, una arquitecta digital

Vanessa Cárdenas

En un país donde la arquitectura todavía busca su identidad, su voz demuestra que quizá el futuro no se juegue únicamente en los planos, sino también en la capacidad de contar lo que hacemos y por qué lo hacemos. Al final, tanto en el cemento como en la pantalla, la arquitectura sigue siendo eso: un acto de fe en que los espacios físicos o virtuales pueden mejorar la vida de quienes los habitan.

Muchas niñas, desde pequeñas, se nos inculca la idea de elegir profesiones ligadas a estereotipos femeninos o a legados familiares. Se nos advierte: no trabajes en política porque te verán débil, no seas abogada porque las mujeres son demasiado sensibles. En el ámbito de la construcción, este prejuicio es todavía más fuerte: persiste la creencia de que una mujer no sabrá lidiar con albañiles, proveedores o contratistas. Sin embargo, cada vez más mujeres en el mundo demuestran lo contrario, consolidándose como líderes en sus campos y rompiendo esquemas.

Un ejemplo de ello es Vanessa Cárdenas, arquitecta cuencana que no solo ha abierto camino en el sector de la construcción, sino que también ha forjado una carrera paralela en las redes sociales. Inhaus Media tuvo la oportunidad de conversar con ella y esta es su historia.

Vanessa Cárdenas

Casas de muñecas y una meta

Desde su infancia, Vanessa nos cuenta que no jugaba con las muñecas que le regalaban; las usaba como herramienta para medir espacios y diseñar casas de cartón. No le importaba la decoración ni la estética interior; lo que realmente le interesaba era la funcionalidad. Quería que los cuartos de las muñecas estuvieran bien distribuidos y fueran útiles. En sus propias palabras: “Me fijaba en que la muñeca pudiera entrar, girar, moverse, como pensando en la construcción desde lo arquitectónico”.

Por eso, la decisión de profesionalizarse en arquitectura fue natural y nunca dudó de su elección, aunque su familia intentó convencerla de optar por negocios o ingeniería comercial, carreras que representaban casi un legado familiar. A pesar del constante apoyo de sus padres, surgían las preocupaciones comunes de quienes tienen hijas en profesiones de obra y construcción: ¿y el trato con albañiles y proveedores? Vanessa calmó esas inquietudes gracias a su carácter extrovertido y decidido. Sí, la han subestimado por ser mujer y joven, pero cuando la reconocen como la líder, esas actitudes cambian. A veces siente que le respetan más que a otros arquitectos varones, ya que no entra en discusiones ni gritos. Su personalidad fuerte le ayuda a ganarse respeto y mantener la jerarquía.

Villa diseñada por Vanessa Cárdenas

Entre el gusto del Arquitecto y el cliente

Todos los arquitectos viven una contraposición entre su estilo personal y las necesidades del cliente. Vanessa reconoce esto, pero para ella todo debe ser funcional. Su proceso creativo refleja esta filosofía: “Primero conozco mucho al cliente: su familia, rutinas, gustos. Casi me vuelvo psicóloga. Luego abstraigo su personalidad en el proyecto. En la oficina trabajo con mi jefa de proyectos y los dibujantes: boceto, analizamos el terreno, vientos, sol y la funcionalidad. Después, los dibujantes lo plasman y siempre busco que el diseño refleje al cliente”.

“No me guío por modas —nos cuenta—. Prefiero materiales tradicionales y probados: ladrillo, adobe, madera natural. Evito materiales ‘mentirosos’ como imitaciones de madera, lo natural y lo auténtico es lo que más me gusta”, y este proceso creativo se refleja en cada uno de sus proyectos.

Sobre el futuro de la arquitectura en Ecuador y la región, comenta que a menudo se siguen tendencias extranjeras y no se defiende lo propio. A ella le gustaría que se valoren las raíces y la arquitectura local: adobe, ladrillo, madera, carrizo. Espera que se construya una identidad más fuerte y auténtica.

Villa diseñada por Vanessa Cárdenas

Dividida entre la Arquitectura y lo Digital

Vanessa descubrió en las redes sociales una forma inesperada de mostrar su arquitectura. Lo que empezó como diversión, subiendo videos desde las obras, se transformó rápidamente en un fenómeno: su primer clip alcanzó 100 mil vistas y, sin proponérselo, comenzó a explorar la viralidad como un reto creativo. Sus videos reflejan la cotidianidad de la obra, lejos de los renders fríos, y muchas ideas surgen de situaciones simples de la vida diaria. El ejemplo más recordado es el del video sobre la llave de la ducha, inspirado en una observación personal: la llave está ubicada justo debajo de la regadera, lo que provoca que la persona que la abre se moje de inmediato, algo que a ella no le resultó lógico. Ese video terminó alcanzando la impresionante cifra de 16 millones de visualizaciones.

Manejar esta presencia digital no ha sido sencillo. Al inicio, Vanessa grababa y editaba todo por sí misma, con la ayuda de su esposo, pero hoy dirige un pequeño equipo encargado de la producción, mientras ella sigue guiando cada toma, cada guión y cada idea. Reconoce que ser arquitecta y creadora de contenido son casi dos carreras distintas, por lo que organiza su semana para dedicar un día fijo a las redes, equilibrando el ritmo de la oficina con la velocidad del mundo digital, siempre con la misma pasión y disciplina que pone en cada proyecto. 

Sí, Vanessa sí recomendaría a los arquitectos incursionar en el mundo de las redes, pero les aconseja no verlo solo como números de vistas o seguidores. “A veces un video viral no trae clientes, pero uno pequeño con el mensaje adecuado puede llegar a la persona correcta”, afirma.

Villa diseñada por Vanessa Cárdenas

Sus dos mundos

Vanessa nos deja claro que la arquitectura no solo se levanta en concreto, ladrillo o madera; también se construye en relatos, en la forma de mostrar cómo nace un espacio y en la manera en que la gente se apropia de él. Ella habita dos mundos que parecen distintos: el de la obra, con su polvo, sus diseños y sus estructuras, y el de las redes, con su inmediatez, sus algoritmos y su alcance inesperado. Ambos tienen en común la creatividad y la extroversión que tanto caracteriza a Vanessa, y ambos responden a la misma esencia: dar forma a lo intangible.

Porque diseñar una casa y compartir un video viral tienen un punto en común: transformar una idea en experiencia. Si en la obra busca que la luz, el aire y la naturaleza dialoguen con el espacio, en las redes procura que la autenticidad y el aprendizaje dialoguen con quienes la siguen. En ese puente entre el oficio tradicional y la comunicación digital se revela una nueva manera de ejercer la profesión: la de la arquitecta que no solo construye edificios, sino también comunidad, conversación e inspiración.

Cierra la entrevista con su consejo para las futuras generaciones de arquitectos: “Ningún sueño es demasiado grande; lo importante es qué haces cada día para acercarte a él. Nada es imposible si eres constante”.

Su mensaje final deja claro que la arquitectura no se limita a diseñar espacios: es también la posibilidad de abrir caminos, derribar miedos y demostrar que la disciplina puede reinventarse en cada generación. Vanessa encarna una nueva manera de ejercerla, con la certeza de que lo que hoy se construye ya sea un edificio, un proyecto personal o una comunidad digital que puede convertirse en legado para el futuro.

Vanessa Cárdenas
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